La Flora

Flora de La Hispaniola

La flora de La Hispaniola tiene 201 familias con 1,281 géneros y alrededor de 5,600 especies de plantas vasculares, de las cuales hay 1,800 endémicas, es decir, que sólo existen en esta isla representando un 36%; dicho porcentaje es el segundo más alto de todas las Antillas.  La densidad florística de la isla es de 0.064 siendo esta más alta que la de Cuba. (Garcia, 1994). Según la publicación  del Dr. Liogier de 1978 las familias que poseen mayor número de especies son: Poaceae, Orchidaeae, Cyperaceae, Fabaceae, Euphorbiaceae, Rubiaceae, Murtaceae, Melastomataceae y Asteraceae.

Estas familias, a su vez,  agrupan alrededor de 36 géneros endémicos; es decir de distribución limitada para la Hispaniola.  Algunos de estos géneros son: Zombia, Haitiella, Leptogonum, Arcoa, Neobuchia, Fuertesia, Obolinga, Narvalina, Vegaea, Coleloneurum y Theophrasta.  Mucho de estos géneros son monotípicos, esto significa que están representados por una sola especie y cuya distribución es limitada.

Flora antillana
El país antillano con la flora más amplia es Cuba, que en sus 115 mil km2 alberga 5,900 especies.  La Hispaniola tiene cinco mil especies en 78 mil km2; Jamaica, 3,247 especies en 11 mil km2, y Puerto Rico unas 3,034 especies en casi nueve mil km2.

Endemismo
Cuba y La Hispaniola tienen un alto índice de endemismo en su flora, es decir, muchos árboles exclusivos de su territorio, gracias a su aislamiento desde muy tempranas edades geológicas

Plantas que encontramos en el recorrido:

Samán
El samán es uno de los árboles más corpulentos de la República Dominicana, y el que proyecta la mayor sombra, gracias a su ancha copa.  Es una especie nativa de La Hispaniola, y es usada también para madera y forraje.

Campeche
Una de las mejores maderas para construcción es la del campeche, un árbol nativo de esta isla que fue exportado en grandes cantidades desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX, no sólo por la dureza de su madera, sino también por la hematocilina, una resina de fuerte color rojo, industrializada en la fabricación de tinta.

Guanito
El guanito, una palmácea nativa de la República Dominicana, es el emblema del Jardín Botánico Nacional.  Su fruto es un importante alimento para las aves, y su hoja es utilizada para elaborar macutos, sombreros y otras artesanías dominicanas.

Sabina
La sabina, un árbol que sólo existe en esta isla, tiene una de las más finas maderas preciosas del mundo y despide un grato aroma.  Está en serio peligro de extinción, pero el Jardín Botánico Nacional tiene un programa de reproducción.

Palma Real
La palma real, roystonea hispaniolana, es endémica de esta isla y sus frutos constituyen un alimento importante para los cerdos y para las aves silvestres, principalmente para la cigua palmera, que anida en la misma palma y que es el ave nacional.

Mamón
El mamón, annona reticulata, es un frutal nativo que se usa también para sombra. Muchos campesinos le dan un uso medicinal, haciendo un té de la cáscara para aliviar el dolor de cabeza.

Cana
La cana, palmera cuyo nombre botánico es “sabal domingensis”, aporta sus grandes hojas para techar bohíos y ranchos, así como para una amplia gama de artesanías dominicanas: sombreros, macutos, serones, árganas, escobas y canastas, entre otros productos.  En el país hay dos especies de cana: La sabal causarium, que sólo existe aquí y en Puerto Rico, y la sabal domingensis, exclusiva de esta isla, y que se usa para techar bohíos y ranchos, así como para confeccionar productos artesanales.

Higüero
El higüero, árbol nativo de La Hispaniola, es ornamental, pero sus frutos secos sirven para hacer envases y artesanías muy variadas.  Las maracas, por ejemplo, desde los taínos se están confeccionando con el higüero de fruto pequeño.

La preciosa caoba
La caoba es un árbol nativo de esta isla, bautizado así por los taínos, y aporta una de las maderas más preciosas del mundo.  Exportada en grandes cantidades desde los primeros tiempos de la colonia, la caoba dominicana fue usada para el mobiliario de palacios, castillos y catedrales de Europa, que todavía hoy se exhiben, dando testimonio de su durabilidad.  Caoba: Flor nacional  La “Flor Simbólica Nacional” es la flor de la caoba, árbol bautizado así por los taínos y cuyo nombre científico es “swietenia mahoganny”. Pertenece a la familia de las meliáceas, y su madera es precioso por su hermoso aspecto, fácil pulimento y resistencia a los insectos.

Cactus
Los cactus son endémicos de América.  En la isla Hispaniola tenemos unas 20 cactáceas nativas, varias de ellas endémicas como la alpargata, la tuna mansa, la tuna de Bayahibe, la pitahaya, el melocactus pedernalensis y el cayuco prieto, que es el más abundante.  En el mundo hay sólo un cactus con hojas, que es la pereskia, cuyas cinco especies son todas exclusivas de la isla Hispaniola.

Roble
El roble es un árbol de madera preciosa, exclusivo de La Hispaniola y
Jamaica.  La catalpa longísima, que es el nombre botánico del roble, es de fácil manejo en los viveros, de crecimiento rápido y es vulnerable a muy pocas plagas.

Anacahuita
La anacahuita es un corpulento árbol de anchas hojas que produce un fruto con una semilla oleaginosa comestible.  Es también ornamental y de sombra, y su madera se usa para hacer bateas.  Es de fácil reproducción y se adapta a muchos ambientes y tipos de terrenos.

Ají caribe
El ají caribe, llamado también ají montesino, ají bobito y ají tití, es un arbusto que crece de uno a tres metros, y su nombre científico es capsicum frutescens.  El ají caribe, común en los campos antillanos, es sumamente picante y se usa como condimento.  Su principio activo es la capsicina, que tiene una acción digestiva y estimulante, que además se utiliza en el tratamiento de las hemorroides.  El ají caribe es rico en vitaminas, y un excitante nervioso.  El ají caribe fue una de las pocas frutas que cultivaron los taínos en esta isla, ya que era el ingrediente principal de sus comidas como condimento de los caldos, los pescados y las carnes.

Algarrobo
El algarrobo, himenaea courbaril, es un árbol leguminoso que puede alcanzar hasta 20 metros de altura y dos metros de ancho en su tronco.  Su fruto es una legumbre marrón de cinco a diez centímetros, cuya pulpa se usa como antidiarréico.  Sus resinas se utilizan como antiséptico y para tratar afecciones de las vías respiratorias.  El fruto tiene una pulpa maloliente que ha dado lugar a que popularmente se le llame “mierda en cajeta”.  Sin embargo, la fruta es muy nutritiva y se puede consumir tostada.

Batata
El nombre científico de la batata es ipomoea batatas, una herbácea rastrera con raíces tuberosas comestibles.  Su origen no ha sido precisado, pero se cree que puede proceder de América tropical.  La batata es un tubérculo comestible que contiene gran cantidad de azúcar, almidón y un poco de proteínas y grasas.  La batata es rica en vitamina A, B y C, y además contiene hierro, manganeso, potasio, sodio, fósforo y calcio.  Por eso es que dicen que cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.

Jabilla
La Jabilla, hura crepitans, es un gran árbol de copa ancha que tiene el tronco y las ramas cubiertos de espinas.  Original de América tropical, la jabilla servía para hacer canoas, ahuecando su tronco.  Tiene un látex venenoso, y su fruto no se debe comer, pero el gran beneficio de la jabilla es su importancia en la protección de las cuencas de los ríos, así que no se la coma, ni se rasque en ella, pero cuídela.

Penda
La penda, conocida también como café cimarrón, es un árbol antillano que se usa como ornamental, su madera se utiliza en la fabricación de violines y guitarras, y su fruto le agrada a todas las aves, de manera que atrae a los pajaritos.  La penda, por todo esto, es ideal para sembrarla en patios y en avenidas.

Jagua
La jagua, árbol de América tropical que abunda en toda la isla Hispaniola, tiene en su fruto verde un jugo azul oscuro que produce un tinte indeleble y que usaban los aborígenes para tatuarse como protección contra los insectos.  La jagua da un refresco agradable y un dulce exquisito.  El árbol tiene un crecimiento recto y alcanza hasta 15 metros de altura.  Además, es una fruta con una extraña característica: se seca, pero no se pudre.

Guaraguao
El guaraguao, árbol silvestre de siete a diez metros de altura que abunda en los terrenos bajos de esta isla, prolifera en todas las Antillas, América Central, norte de Sudamérica y sur de Norteamérica.  Al guaraguao se le conoce también como ciruelillo, fruta de palo, palo amarillo, buquete y bois gri gri, y se siembra como árbol ornamental y de sombra.  La madera es dura y sirve para ebanistería.

Jengibre
El jengibre, zingiber officinale, es una herbácea, es original del Viejo Mundo y se cultiva a gran escala en Jamaica.  Tiene rizomas aromáticos que sirven como condimento y se les atribuyen propiedades medicinales, así como afrodisíacas, preparado en té.  El gengibre se usa en la preparación de bebidas, como el ginger ale.

Orégano
El orégano, lippia micromera, es un arbusto originario probablemente de las Antillas, muy cultivado por su follaje aromático, que es un excelente sazón para las carnes, así como para pastas y vegetales.

Árbol del Pan
El árbol del pan se conoce también como castaña, buen pan y pan de fruta, y su nombre científico es artocarpus altilis, del cual existen dos variedades, una con semillas y otra sin ellas.  Nativo de las islas del Pacífico, el árbol del pan es cultivado en todos los trópicos.  Del buen pan, castaña o pan de fruta se come la masa y la semilla.  Su carnoso fruto comestible contiene carbohidratos, proteínas, minerales y vitaminas A, B y C.  Las semillas o castañas se comen hervidas y tostadas.

Plátano
El plátano, esa musácea imprescindible en la alimentación dominicana, es nativo de la India, aunque se cultiva en todos los trópicos.  Su fruto, que desarrolla sin producir semillas, es la base del sabroso mangú, emblemático plato de la cocina criolla.  Con razón su nombre científico es musa paradisíaca.

Plátano Cimarrón
En los campos se le llama plátano cimarrón a la heliconia bihai, una exótica planta ornamental con espectaculares sartas de flores, que crece silvestre en los bosques húmedos tropicales y se siembra en jardines.

Pomarrosa
Una de las frutas más perfumadas es el pomo, producido por la pomarrosa, árbol de Asia tropical que se ha adaptado y prolifera a orillas de los ríos en las montañas tropicales americanas.  El nombre científico de la pomarrosa es syzygium jambos.

Pringamosa
Una de las plantas más urticantes es la tragia volubilis, la célebre pringamosa, conocida también como ortiguilla, picaculo, pica pica y pois gratte, abunda en los montes de toda la isla, a orillas de ríos y arrollos.  Las hojas tienen pelos urticantes que producen fuerte escozor acompañado de dolor.

Sábila
La sábila, áloe vera, es oriunda del Mediterráneo pero se ha adaptado en América Central y en las Antillas, principalmente en terrenos secos.  Se le atribuyen propiedades medicinales contra el moquillo de las gallinas, y en humanos contra quemaduras, entre otros usos.

Helecho arborescente
El helecho arborescente, grevillea robusta, procede de Australia, donde produce flores anaranjadas en racimos.  En nuestro clima es muy raro que florezca, pero su exótica belleza la lleva de todos modos a muchos jardines.  Abunda en cañadas de montañas.

Caimoní
El caimoní, wallenia laurifolia, es un arbolito de unos seis metros, común en La Hispaniola, Cuba y Jamaica.  Su pequeño fruto, rico en vitamina C, es comestible y gusta mucho a las aves.

Bija
La bija, bixa orellana, es un arbusto que prolifera en los montes tropicales.  Se usa como sazón y colorante natural en las comidas.  De su semilla se saca un polvo que los taínos usaban para untarse en el cuerpo a fin de evitar las picaduras de mosquitos.  Con ese polvo se teñían la piel cuando iban a jugar pelota o a la guerra, de modo que hablar de un “indio embijado” era mencionar a un aborigen en pie de lucha.

Guanábana
El nombre científico de la guanábana es anona muricata, pero se conoce con muchas denominaciones.  Los indios caribes la llamaban “alacayona”; los venezolanos le dicen “catoche” y “catuche”; los argentinos, “anona de puntitos”; los brasileños, “curasol”; “gabriola” y “jaca de pará”; los haitianos, “anone”, “corossol” y “cachimán épineux”; y los mejicanos, “zapote de viejas”.

Guayaba
La guayaba era una de las principales frutas de los taínos, quienes creían que los muertos salían de noche de sus cuevas y se convertían en murciélagos para comer guayabas.  Los taínos llamaban “Maquetaurie Guayaba” a uno de sus dioses.  El ganado que trajeron los españoles contribuyó a la proliferación de la guayaba que ya existía en esta isla, las vacas se comían las guayabas y las semillas volvían a la tierra en el estiércol.

Lechosa
El nombre taíno de la lechosa es “papaya”, y por eso su nombre científico es carica papaya.  En Puerto Rico conserva su nombre indígena, en México le dicen “melón zapote” y “melón papaya”, en Cuba “fruta bomba” y “ababaya”, en Brasil “mamao”, en Estados Unidos “paupaw”, y en Haití “papailler”, “papaye” y “papay”.

Piña
Los nombres aborígenes de la piña eran “yayagua”, “yayama” y “boniana”, pero a los españoles se le pareció a la piña que produce el pino europeo, y así la bautizaron.  El nombre científico de la piña es ananás comosus.  Para los indios tupi-guaraníes, “ananás” significa “fruta exquisita”.  Los españoles encontraron piña en Puerto Rico y otras islas, pero no en La Hispaniola, donde se hizo una plantación en 1510 con piñas traídas desde la vecina isla.

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