Sendero Educativo

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Estación I (El Vallecito)

Estos pequeños valles ribereños, son formaciones muy típicas de los ríos, se originan por la acumulación de sedimentos (bancos de sedimentos) arrastrados por la corriente formados por el río cuando impacta una zona de disipación de energía.  Es por esa razón que estos terrenos son denominados llanuras o terrazas aluvionales.  Estos sedimentos provienen de la erosión natural del lecho y la ribera del rio y van formando las distintas capas de los suelos de la llanura aluvional.

Estos terrenos son por naturaleza de pendientes suaves a moderadas y de textura liviana ricos en arena y limo, siendo menor la proporción de arcilla.  Los valles ribereños son también llamados valles intramontanos, cuando se producen en las zonas cordilleranas. Suelen desarrollar formación vegetal boscosa llamada bosques de galería, constituidos por especies como el Samán (Samanea saman) la Javilla Criolla  (Hura crepitans) y otras, esta ultima es el espécimen arbóreo icono de esos ambientes, siendo en este vallecito la especie predominante actualmente.

Esta área ha sido muy intervenida razón por la que no se observa el sotobosque, que es el conjunto de especies arbustivas,  herbáceas y lianas que complementan la formación vegetal, con los arboles como elemento predominante.

Los materiales depositados nos permiten conocer la historia del rio:

-Los materiales mas pesados (las piedras grandes) necesitan de mucha energía del agua para arrastrarlo por lo tanto, donde existen, el centro del cauce del el rio estuvo pasando por ahí.

 -Donde los sedimentos están compuesto por arena  y grava, nos indica que había menos energía (menos fuerza).

- Donde se encuentra arena fina y limo el agua tenía muy poca energía y por lo tanto esas partículas livianas y pequeñas, fácilmente arrastrables, podían deponerse o decantarse.  Este comportamiento puede observarse a todo lo largo del lecho del rio.

Estos valles ribereños son muy apetecidos por los humanos por su alta productividad con relación a los suelos del entorno, debido a la acumulación de nutrientes, la textura liviana y a la producción natural de biomasa.  Es por esa razón que aquí encontramos áreas ocupadas con especies de producción como aguacate, coco, Mango, Guineos y otros.

Las áreas ribereñas suelen ser de alta presión urbana y de crecimiento demográfico cuando están cerca de las ciudades, constituyendo fundos familiares en la versión rural y asentamientos  precarios u organizados en la versión suburbana y urbana.  En todo el recorrido se observan las terrazas aluvionales ocupadas por viviendas. También hay viviendas en zonas propensas a deslaves.  Las viviendas producen desechos que impactan el rio, al igual que las pocilgas (desechos sólidos y aguas residuales).

Los cambios que producen los humanos a estos microambientes generan impactos en el rio como la sedimentación, la eliminación de la protección ribereña, deslaves o derrumbes, la inyección de agrotóxicos y la reducción de la capacidad de esos suelos de regular el caudal del rio mediante la retención y posterior liberación paulatina del agua de lluvia.

La quema es una práctica muy común en estos ambientes para “preparar el terreno”, eliminando la biomasa vegetal y produciendo muchos daños por la eliminación de la materia orgánica y la desaparición de los organismos descomponedores que son los productores de los  nutrientes de las plantas. Con la quema el suelo se empobrece, reduciendo su capacidad productiva.                            

Estación II (La Noria)

En esta estación se encuentra la historia geológica de la isla, observándose piedras de distintos orígenes, tipos y edades, encontrándose dos grandes grupos de rocas: las de origen ígneo o volcánico y las sedimentarias.  En todo caso, la forma redondeada está asociada al arrastre por el agua lo que sugiere que son rocas transportadas desde largas distancias río arriba. Las piedras en el rio contribuyen con el control de la energía y sirven como refugio de muchas especies acuáticas.

Las rocas ígneas encontradas son: gabro, basalto y cuarzo; los dos primeros tipos son de color oscuro (negruzco) y están relacionado con su composición química, el color oscuro de las rocas ígneas esta asociado a la presencia de hierro y magnesio en compuestos llamados silicatos ferromagnesianos; el color más claro se debe a la baja presencia de estos silicatos.  Las rocas ígneas son parte del núcleo volcánico de la isla formadas en el mesozoico del periodo Cretáceo, hace más de 100 millones de año.  Las rocas volcánicas son producidas por el magma.  Si estas formaciones se producen debajo de la corteza entonces se llaman rocas intrusivas y si por el contrario, el magma sale al aire, se forman rocas extrusivas como el basalto:

- El Gabro: Rocas de color negro, en las que se observan los cristales a simple vista.

- El Basalto: Son rocas extrusivas negras en las que no se observan los cristales  y son de apariencia masiva (masa homogénea).

- El Cuarzo: es una roca de sílice de color gris (de origen ígneo).

El segundo grupo de rocas son las sedimentarias,  las más abundantes.  Estas rocas se han formado por la acumulación de materiales y su posterior sedimentación, estas rocas son:

- Rocas Calizas: en el área se observan dos tipos de rocas calizas:

1- Calizas químicas: son de origen químico, estas rocas se formaron en zonas profundas del mar y tiene una coloración blanquecina y de masa muy homogénea, por lo que se le llaman calizas masivas.

2- Calizas Coralinas: son de origen orgánico, formada por los corales en ambientes marinos pocos profundos.  Su edad es de menos de 5 millones de años.  Pertenecen a la formación Villa Trina.              

- Areniscas: son rocas sedimentarias de grano fino.

- Conglomerados: Son rocas sedimentarias formadas por clastos (partes) de diferentes composición o formación, pudiéndose encontrar clastos de basalto, calizas, gabro, etc.  Estos materiales son unificados por un segmentante siendo uno de ellos el calcio.  En el área se pueden encontrar decenas de formas de conglomerados.

En el entorno de esta estación encontramos taludes con pendientes largas y muy fuertes (casi verticales) que conforman el abra del río, labrada a través de millones de años.  Estos taludes cuentan con un buen revestimiento arbóreo y de helechos en la vertiente este, a pesar de la pendiente, principalmente con Córbanos (Pseudalbizia berteroana ) y Copey  (Clusia Rosea), lo que lo mantiene estabilizados.  En la vertiente oeste la derivación es menos inclinada (aunque fuerte) lo que la hace propensa a que algunos lugareños establezcan sistemas productivos de ciclo corto (conucos) que degradan el entorno.  En el pie de la derivación oeste se observa una terraza aluvional con 3m de altura con respecto al río.  Estas áreas están ocupadas por viviendas contiguas, lo que es muy usual en el área, en cuyos fundos familiares  se establecen una diversidad de especies frutales y de otras índoles, para el consumo de la familia y el embellecimiento del área, como son: aguacate, naranja, guineos, flores, etc.                                                                                                                                                                                                                

Estación III (Bosque Ribereño)

En esta estación se observa el bosque ribereño íntegro con su sotobosque poco perturbado.  El área es de pendientes moderadas y suaves, condición que ha propiciado un mejor desarrollo del suelo por una menor tasa de erosión (erodabilidad) y una mayor estabilidad de la actividad biológica y la descomposición de la materia orgánica.

En el lugar se destacan cinco especímenes arbóreos: una Cigua Prieta,  Un Caimito, una Cabirma, un Ubero (Coccoloba diversifolia) y un Anon Cimarrón.  También se observa la huella viviente de la máxima crecida histórica del río Jacagua, en el punto marcado en el segundo nudo del árbol de Javilla Criolla que se encuentra en el mismo trayecto).  En ese lugar la sección del río fue de —— m2, teniendo, 13.5 pie de altura frente al árbol de Javilla y 16 pie del nivel del cauce  río, con —–m de ancho en la línea superior de la sección.

Estación IV  (La Boca de la Furnia)

En esta estación se observa un afluente del río Jacagua, cuyas aguas descargan en cascada, producto de la formación geológica del área y el desnivel existente, pues mientras la energía del rio ha profundizado en el abra, esta pequeña cascada no ha podido erosionar la roca. Las cascadas, los rápidos, las chorreras y otras caídas de agua contribuyen con la oxigenación del agua del río.

Esta cascada con una caída de más de 6m proporciona un paisaje especial en este trayecto hacia el Saltadero, complementado con la presencia de especímenes connotados como es el caso de dos córbanos (Pseudalbizia berteroana) gigantescos y un espécimen de mango (Manguifera indica) una especie introducida muy consumida por la población.

En el área se observa un deslave o derrumbe, eventos que pueden producirse por razones naturales pero que, en la generalidad de los casos son inducidos por la actividad humana.  Las áreas de fuertes pendientes son muy propensas a derrumbarse cuando se le elimina la cobertura forestal al suelo. Con frecuencia el agua infiltrada produce un fenómeno llamado licuefacción  que es el debilitamiento de la estructura y la pérdida de su cohesión, lo que genera el colapso.  Los derrumbes naturales son parte de la modelación (organización) del paisaje por parte de la propia tierra.  Esos materiales derrumbados, cuando caen al rio son arrastrados, lavados y clasificados de manera natural por la energía del agua.

Estación V

En esta estación el río labró un cañón en la roca por la erosión del lecho, produciendo una caída en cascada (3 chorreras) que tienen una función de disipación y control de la energía, y de la captación de oxigeno por parte del agua.  Aquí se puede observar con mayor claridad el proceso de lavado de los materiales arrastrados por el río.

El rio Jacagua en este lugar produce El Saltadero, una caída de mas de 3m que proporciona un paisaje espectacular, creando un ambiente mágico para un baño agradable y renovador.  A escasos metros del Saltadero, se observan las huellas de la erosión del lecho del rio, una especie de cañón labrado pero sin caída, lo que ha producido una charca que es un área sin corriente de agua.  Esto sucede cuando el cauce es enclaustrado entre dos paredes rocosas que le impiden expandirse, manteniendo concentrada la energía.  En estos espacios se producen condiciones especiales distintas al resto del lecho de rio: es un área de deposición de sedimentos livianos (limo y arcilla) con un incremento ligero de la temperatura media del rio y una reducción de la presencia de oxigeno.  Estos microambientes son utilizados por algunas especies para reproducirse, desarrollarse o alimentarse.

En el área puede observarse un banco de sedimentos como resultado de una zona de disipación existente en el lado opuesto.  Se trata de uno de los taludes  verticales mas alto labrado por el rio Jacagua, alcanzando una altura superior a los 20 metros. 

En el talud se observan las distintas capas de roca que se formaron bajo el lecho marino.  Estas capas están determinadas por los cambios de energía en las corrientes marinas.  

La inclinación de estas capas de roca es producidas por los movimientos tectónicos (el tectonismo) producidos por las fallas y el desplazamiento de las placas.

 

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